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24 marzo 2010

Portishead – Portishead – 1997


Muchos recordarían el 97 como el año de inicio, en el cual Portishead, nos abandonó con un ayuno de 11 años; peor aún, sin tener la certeza de que volverían a grabar su asombrosa música.

Partiendo de la línea amarga, sombría y provocadora de Dummy, el trío británico crearía un álbum más intenso, con una tendencia más sinfónica y sin dejar de lado la cruda interpretación de Gibbons. Este segundo trabajo tampoco presenta imperfecciones, ni pierde el ambiente siniestro entre cada pista, a pesar de que cada una se va enmarañando de diferentes tonalidades oscuras… diferentes, pero hermosas en una apreciación final.




Portishead volvería en el 2008 con algo nuevo (Third), sin embargo, ya tenia marcada a la década noventera con 2 discos formidables.

10 mayo 2008

Supergrass – In It For The Money – 1997


Parece ser, que el 97 es mi año favorito de los noventas. Grandes producciones fueron lanzadas en ese período.

In it for the Money es de lo mejor logrado por este trio, superando a su excepcional y divertido debut: I should coco. Ejemplo de un britpop versátil In it for the money, G-Song, Going out, Cheapskate, You can see me; con mucho ímpetu Richard III, Tonight, Sun hits the sky; con estupendos temas que transpiran melancolía Late in the day, It’s not me y Hollow little reign.

Más allá de imponerse a la maldición del segundo LP. Supergrass engendró una obra con un estilo más cuajado, con varias texturas y de gran aporte al movimiento británico.

10 octubre 2007

Radiohead – OK Computer – 1997



Después superar la maldición de Creep, con el estupendo álbum llamado “The bends”, de guitarras que dibujaban esquizofrenia; muchos hacían la pregunta:

¿Qué sigue?

Hace 10 años, se reveló uno de los mejores álbumes de esa atormentada década, con toda la ambición que exige el rock progresivo. Una magistral obra nacida de la incertidumbre, la neurosis y el dolor; se materializaba en 12 cortes, colocados de manera instintiva.

Airbag.
El primer riff del momento, no delinea la consecuencia del choque o la amortiguación del mismo, sino aquel vértigo que te invade, en el instante, en que te das cuenta de la magnitud del impacto, imposible de evitar.

Paranoid Android.
La melodía donde se discute la falta de conciencia, las guitarras iracundas y luego… ese hermoso momento acústico donde Thom Yorke implora:

Rain down, rain down
Come on rain down on me
From a great height
From a great height...

Enseguida, un requinto desbocado irrumpe y firma esta desesperada combinación.

Subterranean Homesick Alien.
La nostalgia extraterrestre, el eterno cuestionamiento de la vida sideral y sonidos espaciales.

Exit Music (For a film).
El final alternativo de Romeo y Julieta, construido con una hermosa tristeza, en la interpretación más punzante, que se le haya escuchado a Thom Yorke.

Let Down.
La visión futurista, cada día más cerca del presente; el conformismo, la decepción y el vacío espiritual. Los acordes luminosos de las guitarras y un hipnótico canto.

Karma Police.
La suplica por el equilibrio del universo, el karma tangible, la desesperación humana y la frase que lo describe:

For a minute there. I lost myself, I lost myself…

Concluido por un eco de MODEM, lo cual deja una delgada confusión (tal vez el éxtasis).


Fitter Happier.

Una sociedad tecnológicamente ideal, instalada en un planeta humanamente deshabitado.

Electioneering.
El rock suena colosal en manos de Jonny Greenwood, una tormenta orquestal, delirante, veloz y perfecta.

Climbing up the walls.
Un ciclo de neurosis ascendente, desconcertante y abrumadora.

No surprises.
Una sublime naturalidad, una de las piezas más bellas pero a la vez: inconforme.

Lucky.
¿Un homenaje beatle involuntario?
Un tema delicado, amargo y soberbio.

Kill me Sarah,
kill me again with love,
it's gonna be a glorious day.


The Tourist.
El viaje disminuye la velocidad; pero, no la intensidad. Hasta aquí se enfría y desenchufa todo de nuestros oidos.

Influencias de Chomsky, un grupo completo, y una producción que presenta un proyecto consumado.

La propuesta era diferente, con muchos elementos clásicos, para un albúm conceptual, desolador y extraordinario.

OK Computer, demuestra que: no existen cálculos, ni formulas para el disco ideal y que solo existen artistas, ya sea Radiohead o el mismo Nigel Goodrich, capaces de desafiar su propia naturaleza inquisitiva, para crear un estilo relevante y original.

28 junio 2007

Blur – blur – 1997




En 1997, solo hubo dos discos definitivos: Blur y OK Computer.

Precisamente este disco fue subvalorado, el quinto; que, a titulo personal: es su máxima genialidad.


Se alejaron del conformismo, de los sonidos melódicos, de los británicos de la época: Oasis, que siempre los opacaban con la venta y la difusión de éxitos; Pulp, que comenzaba a absorber ya, cierto mercado.


Este LP marca la época, en que la agrupación tuvo en sus dos cabezas (Coxon y Albarn), una combinación equilibrada de ideas, de experimentación y de ejecuciones estupendas (aunque, muchos lo consideran más Coxonero).


La primera “Beetlebum” que suena al principio, como una elegía hacia los Beatles, es una de las pocas composiciones que considero “perfecta”.


Song 2: Un éxito nacido de la burla hacia el grunge, sin embargo, debido a su poderosa velocidad, se convirtió en una de las canciones más populares de la decada.


Country sad ballad men: de las más arriesgadas; sin embargo, suena mejor cada vez que te la encuentras. Los seguidores de Beck, la deben de disfrutar bastante.


M. O. R.: En esta Coxon ataca sin piedad, nos entrega más de lo que podemos esperar.


On your own: Con sampleos, guitarrazos, formando un art noise encabezado por la voz de Albarn, magnifica.


Theme from retro: Un órgano tocado en medio de la nada, con la atmósfera borrosa.


You’re so great: Llegan las guitarras acústicas y Coxon, entonces:


And I feel the Light

When you told me it’s OK
‘Cause you’re so great
And I love you

No hay nada más que agregar.


Death of party: Los ecos sombríos de Albarn, le dan otra faceta y cambian la trayectoria del álbum.


Chinese bombs: Un punk puro, ensordecedor y a la vez exacto, no pasa de un minuto y medio.


I’m just a killer for your love: Ese bajeo, las distorsiones y las agudas voces envolventes; un mantra ingenioso.



Look inside america: El momento más británico (sesentero), con una deslumbrante guitarra, al más puro estilo George Harrison.


Strange news for another star: De forma precisa, despierta una nueva atención, desde aquí comienza, lo innovador en cuanto al sonido de blur.


Movin on: Coxon toma de nuevo el frente y el micrófono; hace lo que mejor le sale: explotar.


Essex dogs: La guitarra hace de motor, es lo único que esta en movimiento y a veces parece que ronronea (queda un espacio mudo, continuado por sintetizador y guitarra, esparcidos como partículas restantes).




Pocas compilaciones como esta, muchas cualidades hacen de blur: el disco diferente, atractivo e imprescindible.