
Quisiera despotricar en contra de este grupo de Jalisco; exclamar que sus canciones son ramplonas, inexplicables y escandalosas; sin embargo, por eso creo que vale la pena escucharles, al menos una vez.
Descartes a Kant esta plagado del punk insensato, con tendencia al hardcore, con cambios de humor, que no resultan de lo más brillante; pero sí, muy divertidos. 25 minutos de crudeza punketera, en tonos femeninos, guitarrazos en forma de noise rock, algo de surf y un poco de Rock & roll mordaz.
Un bonito collage.
ta güeno.
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